Yo aún respiro, camino,
parece que voy sola
sin sombras que me persigan,
con un halo de paz en el alma,
y en mi mano la tibia sensación
de que me sostienes con dulzura.
Las hojas se asoman nuevas en las ramas,
la catalpa que tú mismo plantaste
es una sombrilla verde a la espera
de sus flores níveas y tupidas,
todo sigue su curso aunque vos ya no estés aquí,
pero vos estas aquí, aún en tu ausencia estás presente,
y verás las flores blancas con esa capacidad de asombro
que jamás te abandonó en tus 18 años,
y seguirás tomado de mi mano
como antes, como ahora y para siempre.
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